lunes, 9 de enero de 2012
braja
La relación entre brajá y bejiá, bendición y llanto es: cuando Iaacov yacía en su lecho de enfermo, sus hijos alrededor lloraban desde su corazón y al mismo tiempo ameritaron la más grande bendición.
Torá
Diez veces está dicho en la Torá "y lloró", de las cuales siete por Iosef. El llanto del "justo fundamento del mundo" alude al fluir de la simiente de fundamento a reinado.
Malvados
Los malvados lloran en lo profundo del guehinom, "en el valle del llanto". Las bendiciones que suben a Dios del llanto en el guehinom son más grandes y tremendas que todas las bendiciones de los justos que se sientan en el Gan Eden.
Exodo
"Confundidos está en la tierra, se cerró sobre ellos el desierto" [el faraón, Éxodo 14:3]. El Pueblo de Israel está perplejo respecto a los viajeros pertenecientes a la tierra, porque "se cerró sobre ellos el desierto". Eso es "los medios de comunicación", midvar-dibur, desierto-habla.
Justos
Hay justos para los cuales ideológicamente todo es simple. Pero hay otros justos para los cuales todo es muy complicado. El más grande de ellos es el Rebe de Kotzk, y también su discípulo Baal Mei Hashiloaj.
Iaakov
Iaakov bendice a sus hijos, pero a Reuvén, Shimón y Leví los reprende. Pero interiormente la reprimenda oculta una bendición excelsa y escondida. Reprimenda-bendición, תוכחה ברכה, tojajá-brajá, de guematria 666, 3 x ברך, beraj, bendijo.
beraj beraj beraj
"Y eso es lo que les habló su padre, y los bendijo a cada uno de acuerdo a su bendición los bendijo". Los 3 verbos del verso diber vaivarej beraj = 666 = beraj beraj beraj,דִּבֶּר וַיְבָרֶךְ בֵּרַךְ = 666, ברך ברך ברך, habló y bendijo bendijo = 666 = bendijo bendijo bendijo.
martes, 3 de enero de 2012
Cuerpo
El Mes de Tevet es la época en que "el cuerpo goza del cuerpo". En hebreo cuerpo también significa ala. Se necesitan 2 cuerpos/alas para volar. Goza de tu vuelo.
Alma
En el alma, los dos cuerpos/alas que gozan una de la otra son el amor y el temor. Amor es un cuerpo de luz y temor es un cuerpo de fuerza.
Torá es luz
La Torá es luz. Los preceptos proveen los recipientes necesarios para que la luz brille en este mundo. Recipientes fuertes contienen una luz brillante.
Exilio
Iaacov vivió sus últimos 17 años en Egipto. A pesar de que estaba en exilio, fueron sus años más felices, porque su familia estaba unida con educación judía.
Bendicion
Antes de fallecer Iaacov bendijo a sus hijos. Iosef cayó ante el rostro de su padre y lloró.En hebreo bendición y llanto están relacionados
Iaacov
Iaacov vivió sus últimos 17años en Egipto. Estaba en exilio pero fueron sus años más felices, su familia estaba unida con educación judía.
Luz
La Torá es luz. Los preceptos proveen recipientes necesarios para que la luz brille en este mundo. Recipientes fuertes guardan luz brillante
Alma
En el alma, los dos cuerpos/alas que gozan una de la otra son el amor y el temor. Amor es un cuerpo de luz y temor es un cuerpo de fuerza.
Tevet
Mes Tevet es época de "el cuerpo goza del cuerpo". En hebreo cuerpo significa ala. Se necesitan 2 cuerpos/alas para volar. Goza de tu vuelo.
Jánuca
Los 8 días de Jánuca corresponden a los "8 unjidos" de Mijá. El 5to es Zefania quien profetizó que todos los hombres servirán juntos a Dios.
martes, 9 de agosto de 2011
Uniendo los Cuatro Elementos en el Alma
Los dos elementos fuego y agua se unen en el Templo. Los dos elementos aire y tierra se unen en la Tierra de Israel.
En el Templo ofrecemos sacrificios a Dios. Los sacrificios ascienden en llamas en el altar. La Torá llama “fuegos” a los sacrificios. Cuando ofrecemos un sacrificio, nos percibimos ardiendo y siendo consumidos por Dios (a los sacrificios también se les conoce como el “pan” de Dios). Experimentamos amar a Dios con todas nuestras fuerzas, no sólo estar listos para entregar nuestra vida por Dios (si así Él lo desease) sino la de ser de hecho consumidos por Él, transformándonos en una parte de Su esencia (tal como el alimento se vuelve parte del cuerpo) – el más alto nivel del amor por Dios.
El servicio del Templo alcanza su ápice en la festividad de Sucot, “el tiempo de nuestra alegría”. Sacrificios son ofrecidos en abundancia, incluyendo 70 vacas, una por cada nación de la tierra (haciendo de Sucot una festividad universal). Sin embargo, la alegría de Sucot no llega a su punto máximo con el sacrificio de los animales en el altar, sino al verter aguas vivas (es decir, de manantial) en el altar. Se dice de estas aguas que son atraídas con alegría de “los manantiales de de la salvación.”
En el Templo del futuro (descripto por Iejezkel, que contemplamos y por el cual rezamos y meditamos todos los días) una pequeña fuente de agua mana desde el Santo de los Santos. A medida que pasa a través de los límites del Templo y sale del Monte del Templo crece más ancha y profunda hasta que se convierte en un caudaloso río que desemboca en el mar y endulza todas las aguas sobre la tierra, trayendo salud y prosperidad a toda la humanidad.
En el lenguaje de Jasidut, el fuego del Templo es la experiencia de que “Dios es todo” (no hay nada más que Dios, no existe nada más que Él), mientras que el agua del Templo es la experiencia de que “todo es Dios” (toda la realidad es Divina en esencia, y si “todo es Dios,” entonces todo es bueno y dulce –ya no existen aguas amargas sobre la faz de la tierra).
De la Tierra de Israel está dicho: “El aire de la Tierra de Israel nos hace sabios”. El aire de Israel es propicio para que nos volvamos sabios en la sabiduría de la Torá, como está dicho “no hay Torá, como la Torá de la Tierra de Israel”. La sabiduría es penetrar en las profundidades de la realidad (los secretos de la creación) y un sentido profundo de la intuición de la causa y el efecto en nuestra vida.
La tierra de la Tierra de Israel es sagrada. Los sabios preguntan: “¿Por qué se la llamó ‘tierra’ [ארץ, eretz]?” Ellos responden: “Porque deseó [רצתה, ratztá] hacer la voluntad [רצון, ratzón] de su Creador”. La “Tierra” fuera de Israel también alude a la “voluntad”, pero una voluntad que no está alineada esencialmente con la voluntad de Dios, como lo está la voluntad innata de la Tierra de Israel.
Y así, el aire de Israel es la fuente de la sabiduría, mientras que la tierra de Israel es la fuente de la voluntad rectificada. La voluntad y la sabiduría son las dos propiedades más fundamentales del alma (que corresponden a las primeras dos sefirot). La Tierra de Israel nutre a ambas, como una madre amamanta a su hijo. En contraste, la experiencia en el Templo es experimentar realmente de forma “madura” a Dios Mismo (más allá de la rectificación de nuestra propia alma).
“Crecemos” en la Tierra de Israel, respirando su aire y pisando su tierra, y luego llegamos al Templo para ver a Dios (fuego) y ser vistos por Él (agua).
lunes, 8 de agosto de 2011
Tres Razones Para Honrar A Tus Padres
El nombre de este mes, Av, significa “padre”. Este es el mes para conectarse con nuestros padres (padre y madre) y honrarlos.
“Honrar a tu padre y a tu madre...” es el quinto de los Diez Mandamientos. Los sabios enseñan que Dios ha puesto el honor de nuestros padres antes incluso de Su propio honor.
¿Por qué honrar a nuestros padres es una mitzvá tan grande? Se dan tres razones:
1. Han hecho tanto por mí.... Sin ellos no estaríamos aquí, por no mencionar el interminable esfuerzo e inversión de recursos que pusieron en mi formación.
2. Honrar a mis padres es reconocer, fortalecer y arraigar profundamente en mi conciencia la tradición judía que me heredaron, ya que esta tradición desciende y se desarrolla de generación en generación.
3. Honrar a mis padres es en esencia honrar a Dios, porque Su Luz Infinita –el poder de la procreación– se invistió en ellos cuando me concibieron. Ellos reflejan para mí la presencia del Creador Todopoderoso.
En el Zohar encontramos que “Israel, la Torá, y el Santo bendito sea Él son uno”. Las tres razones para honrar a los padres, según el orden anterior, corresponde a Israel, la Torá, y Dios, respectivamente.
La primera razón es que mis padres merecen que los honre de la misma manera que cualquier persona que me haya brindado bondad y amor. Al honrar a mis padres les expreso mi más sincero agradecimiento. Ellos representan para mí el ideal de la devoción de un alma por la otra. Y consecuentemente reflejan en mi conciencia la esencia de mi pueblo, Israel, de quien se dice, “Todo Israel son amigos”. En este sentido, honrar a mis padres es honrar a Israel, el pueblo al que pertenecen. De acuerdo con esta razón, la mitzvá de honrar a los padres es una mitzvá “entre hombre y hombre”.
La segunda razón corresponde claramente a la Torá. De acuerdo a esta, veo a mis padres como un enlace (el enlace más próximo a mí) en la cadena de la tradición de la Torá desde nuestros patriarcas, Abraham, Itzjak y Iaakov, hasta el presente. En hebreo las palabras “padre” (הורה, horé) y Torá (תורה) son afines. Un padre de familia es, pues, aquel que me entrega la Torá.
La tercera razón corresponde a Dios, quien invistió Su Luz Infinita en mis padres cuando me concibieron y todavía puede ser vista como presente en ellos. De acuerdo a esto, la mitzvá de honrar a los padres es una mitzvá “entre el hombre y Dios”. Veo a mis padres y veo la Divinidad reflejada en ellos. Y así, al honrar a mis padres en el plano físico, en cierto sentido adoro a mi Creador, mi Padre Celestial, en el plano espiritual. Sólo un alma judía es capaz de hacer esta distinción, sin caer en lo que podría ser equivalente a la idolatría, adorar a nuestros padres físicos, Dios lo prohíba. Es por eso que, según esta opinión, honrar a nuestros padres no es uno de los siete mandamientos para los hijos de Noaj otorgados a toda la humanidad, aunque sin duda es uno de los atributos más loables de cualquier ser humano. De hecho, los sabios traen el mejor ejemplo de honrar a los padres en la historia de Dama ben Natina, un no-judío (pero que al final tomó una piedra de la tumba de su padre y la erigió como un ídolo).
lunes, 1 de agosto de 2011
¿Si No Puedes Verlo No está Allí?
Una importante regla talmúdica dice: “’No lo vimos’ no prueba [que no existe o que no sucedió]”.
En hebreo, “vista” (רְאִיָה, reiá) y “prueba” (רְאָיָה, reaiá) – ambos de la raíz “ver” (ראה) – se escriben igual pero se vocalizan de manera diferente.
Cuando dos testigos calificados (casher) ven un evento y lo atestiguan en la corte, sirve como prueba suficiente de que el evento en verdad ocurrió. Pero como regla, si testifican “no vimos” –por ejemplo, que la vecina a quien vemos a diario se casó– no sirve como prueba de que no ocurrió.
La razón detrás de esta regla es que no todo lo que existe y sucede (incluso a nivel macroscópico) es legible y necesariamente visible para el ojo humano. Tal vez la chica se casó, pero en privado, en secreto.
La extensión de esta regla nos enseña que existe un mundo oculto (עלמא דאתכסיא, alma ditkasia) detrás del mundo revelado (עלמא דאתגליא, alma ditgalia) en el que vivimos y que vemos.
Por lo tanto podemos concluir que la vista y la prueba son iguales sólo en una dirección: Ver algo es una prueba de su existencia, pero no verlo no es una prueba de su inexistencia.
Pero uno puede argumentar que esto no es muy satisfactorio. Si las dos palabras son la misma en hebreo, el lenguaje de la creación, consecuentemente, en algún plano la vista debe ser una condición necesaria (es decir, un antecedente cuya negación supone la negación de la consecuencia) como prueba de la existencia. En otras palabras, en ese plano, si no ves algo es una prueba de que no existe!
Este es por cierto el ideal del futuro, el nivel de la visión (de todo) que alcanzaremos en el tercer Templo eterno, donde llegaremos a ver y seremos vistos por Dios (que es uno y todo). Acercarse a este ideal –reconstruir en nuestra conciencia del Templo Sagrado– es el servicio espiritual del mes de Tamuz, el mes asociado en Cabalá con el sentido de la vista.
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