Harav Yitzchak Ginsburgh

sábado, 9 de abril de 2011

No Hay Cuerpo – No hay Ira

La Frase “Él no es un cuerpo y no es un poder en un cuerpo” (אינו גוף ולא כח בגוף, eino guf velo coaj baguf) contiene 16 letras. Escritas como un cuadrado, las esquinas forman באפו, beapav, “en Su cólera” = גוף, “cuerpo”. La diagonal desde abajo a la derecha hasta arriba a la izquierda también forma “en Su cólera”. La enseñanza: “no hay cuerpo, no hay cólera”.

                                                                   

El antropomorfismo comienza con atribuirle a Dios la característica humana de la cólera. La cólera resulta de la corporalidad. Mi cuerpo diferencia entre yo y tú, haciéndome no tú (tanto en materia como en espíritu), invitando así a sentimientos de insatisfacción contigo. La insatisfacción produce cólera.
En la Torá encontramos a Dios que se enoja con el hombre, cuando el hombre peca. De la cólera viene el castigo. De igual manera, Dios está contento con el hombre cuando lo amerita, y lo recompensa por sus buenas acciones. Aunque “la recompensa por el bien siempre es más que el castigo por la maldad”, como un antropomorfismo, el placer que encuentra Dios en el hombre es simplemente la contrapartida, un derivado por así decirlo, de Su enojo. La cólera, insatisfacción, es más humana que la satisfacción. La corporalidad esencial del hombre da lugar a la cólera, que luego puede ser aplacada y transformada en placer y recompensa.
Maimónides explica que como Dios es inmutable (como está explicitado en la Biblia) no se encoleriza! La cólera es el cambio de compostura más primario en la psiquis del hombre, y como tal el principio del antropomorfismo. Todo antropomorfismo que aparece en la Biblia es Dios hablándonos en nuestro lenguaje, porque nosotros no podemos comprenderlo a Él y a Sus senderos.
La enseñanza: cuando menos énfasis ponemos nuestros cuerpos, sentimos menos nuestra “alteridad”, nuestra ajenidad con el otro, menos cambia nuestra compostura y nos enojamos menos.
El rey David dice en los Salmos: “Un momento en Su cólera [= cuerpo, como vimos], una vida en Su voluntad”. De esta frase aprendemos que la cólera es un fenómeno ligado al tiempo (y existe por no más que un segundo fugaz). Dios está por encima del tiempo (un fenómeno esencialmente corporal, que depende del cuerpo en movimiento, como explica Maimónides), pero para nosotros debido a nuestra mala conducta, aparece como si Él se enojara.
En la medida en que trascendemos nuestros cuerpos acortamos nuestra experiencia de la cólera de Dios, reduciendo la experiencia a no más que un fugaz segundo. Anular la cólera por completo, nuestra innata característica de encolerizarnos y nuestra experiencia de la cólera de Dios, es vivir por siempre, “vivir en Su voluntad”. 

viernes, 8 de abril de 2011

No es un Cuerpo

Uno de nuestros principios básicos de fe en Dios, en las palabras de Maimónides:
“Él no es un cuerpo ni un poder en un cuerpo”.

Dios es a la vez omnipresente y omnipotente. Explica Maimónides que si Él fuera corporal (“un cuerpo”) no podría ser omnipresente (en los cielos arriba y en la tierra abajo simultánea y uniformemente), y si fuera un poder investido en la materialidad (“un poder en un cuerpo”) no podría ser omnipotente (porque Su cuerpo limitaría Su poder).
Un cuerpo es una definición. Dios no puede ser definido y por eso no posee cuerpo. Todos los seres creados pueden ser definidos, todos poseen cuerpos, ya sean físicos o espirituales.
La Biblia habla de Dios como un ser absolutamente “diferente” de todo lo demás en la creación. Si tuviera un cuerpo, por lo menos a ese respecto, sería como todas las demás cosas.
La guematria de “Él no es un cuerpo” (אינו גוף, eino guf) es 156 (6 veces 26, el Nombre esencial de Dios), la misma guematria de la segunda parte de la frase, “y no un poder en un cuerpo” (ולא כח בגוף, velo coaj baguf)! Entonces, la frase entera = 312 = 12 veces 26, Havaiá. Las 4 letras del Tetragramaton, Havaiá, se permutan de 12 formas diferentes (correspondiendo a las almas-raíces de las 12 tribus de Israel y a los 12 meses del año, etc.)
¡La 12 permutaciones del Nombre esencial de Dios, Havaiá proclaman: “Él no es un cuerpo ni es un poder en un cuerpo”!!

domingo, 3 de abril de 2011

Trascendencia y Revolución

Una revolución es una rotación, aquellos que están abajo giran hacia arriba y aquellos que están arriba giran hacia abajo.

En hebreo, el significado literal de “revolución” (מהפכה, mahapejá) es “rotación”. La palabra tiene 5 letras y su guematria es 150, o sea que el valor promedio de sus 5 letras es 30. 30 es la guematria de Iehudá (יהודה), la tribu real, cuyo nombre también tiene 5 letras cuyo valor promedio es 6.
En Cabalá, 6 alude a la sefirá de conocimiento (דעת, daat), conocida como “la llave que incluye seis” (los 6 atributos emotivos del corazón). La conciencia colectiva –conocimiento- de las personas que saben cuándo es el momento oportuno y llaman a la revolución.
Iehudá, el rey, gobierna al pueblo. Si el gobierno es estable, si no es el momento para la revolución, para nombrar un nuevo y mejor soberano de la tribu de Iehudá.
El reinado de Dios en la tierra, establecido por nuestro compromiso de vivir con Su ley, involucra dos manifestaciones de Su luz Infinita. Una es llamada “la luz circundante”, y la otra “la luz que llena”. Ellas revelan respectivamente la trascendencia y la inmanencia de Dios al mundo.
Cuando nuestro gobierno terrenal funciona apropiadamente, la luz circundante de Dios está oculta y se revela Su luz que llena. La luz que llena provee un orden existente con una expansión regular, gradual, y una productividad en desarrollo.
Pero cuando hay una necesidad de una revolución, la luz circundante de Dios se manifiesta para brindar al pueblo el poder de rebelión-revolver. En la expresión “luz circundante”, la palabra “circundante” (סובב, sovev) significa “girar”, no simplemente abarcar.
Para efectuar una revolución debemos llegar a ser completamente concientes de la trascendencia de Dios, Su de otra manera oculta luz trascendente. Él está absolutamente por encima de la naturaleza (que Él creó y llena) y al conectarse a Él a este nivel nos volvemos capaces de elevarnos por encima, de trascender los confines del régimen existente.
La esencia de la creación ex nihilo es por medio de la luz trascendente de Dios. Para que nosotros creemos un nuevo orden mundial debemos conectarnos a la trascendencia de Dios.

sábado, 2 de abril de 2011

El Pozo Sin Agua

El pozo estaba vacío, sin agua, pero lleno de serpientes y escorpiones.
El pozo es la mente, el agua la Torá, las serpientes y escorpiones, los malos pensamientos.
Los hermanos de Iosef lo arrojaron a un pozo vacío, un ambiente sin Torá y lleno de peligros espirituales, e influencias negativas por todos lados.
Una crisis en la vida es una prueba. Allí, yaciendo en el pozo, Iosef podría haber urdido pensamientos de odio hacia sus hermanos, quienes  además de celarlo y odiarlo, le sacaron sus ropas y lo arrojaron al pozo. Sucumbir a tales pensamientos negativos es equivalente a invitar a que entren a nuestra psiquis serpientes y escorpiones.
Además de simbolizar a la Torá, el agua aparece idiomáticamente en la Biblia como un espejo que refleja el rostro de quien mira dentro de ella, y refleja las vibraciones emocionales del corazón de una persona hacia la otra. El agua refleja las emociones: Si me amas, te amo a ti, si me odias yo te odio.
Esto da una nueva y positiva interpretación a la descripción que hace la Torá del pozo que está vacía de agua. Iosef pudo sobreponerse a la naturaleza del agua de reflejar una emoción, la tentación de elaborar pensamientos de odio hacia sus hermanos. Así se salvó a sí mismo del peligro inminente de las serpientes y escorpiones.
Fue capaz de mantener su cabeza en el lugar correcto, de concentrarse en la Providencia Divina en acción, encontrándose de improviso sólo en un pozo, sin agua y lleno de peligros al acecho. Se dirigió a Dios y le pidió que lo salve, reconociendo que posiblemente él también era culpable de causar que sus hermanos lo odien. Él le prometió a Dios, “Si me sacas de aquí, trataré de mejorar y despabilarme.

lunes, 28 de marzo de 2011

Luces Del Caos en Recipientes de Orden

La fórmula mesiánica: Luces del Caos en Recipientes del Orden.

Las luces del caos son inmensas luces ilimitadas. Dan completa y extrovertida expresión a lo que uno cree que debe ser la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Para muchos son terriblemente intimidantes. A menudo el resultado final es “la ruptura de los recipientes”, una total crisis comunicacional.
Los recipientes del Orden son sensitivos a la mentalidad y sentimientos de los demás. Son herramientas necesarias para comunicar nuestras ideas y creencias de una manera que no sólo no sea intimidatoria sino que llame invite a la atención y a considerar seriamente lo que uno tiene que decir.
El Mundo del Caos es un mundo de una muy intensa proyección del ser en nuestro entorno, pero incapaz de interrelacionarse productivamente e interactuar con los demás. El Mundo del Orden, en y por sí mismo, es un mundo de productivas interrelaciones pero relativamente de radiación de baja energía.
Cuando las enormes y altamente energéticas luces del Caos (auto expresión) ingresan y se combinan con los amables y sensitivos recipientes del Orden (interrelación), la unión da origen a la conciencia mesiánica.
La guematria de la fórmula mesiánica es: “Luces del Caos en recipientes del Orden” (אורות דתהו בכלים דתקון, orot de Tohu bekeilim deTikun) equals 1690 = 26 veces 65. Donde 26 (2 veces 13, la guematria de “uno”, אחד, ejad, y “amor”, אהבה, ahavá) es el valor del Tetragramaton, el Nombre esencial de Dios, Havaiá. Y 65 (5 veces 13) es el valor del Nombre Adni, אדני, la forma en que se pronuncia el Nombre Havaiá. Sólo en el futuro el nombre se pronunciará como está escrito, Havaiá. Havaiá tal como está escrito corresponde a las grandes luces del Caos, mientras que Adni, corresponde a los recipientes desarrollados con madurez del Orden. En el futuro aparecerá la intensidad plena de Havaiá a través de la transparente presencia de Adni –el Ser absoluto interactuará productivamente con los todos los demás (todo en un estado unificado de conciencia), como está simbolizado por el producto de los dos Nombres– y el Nombre será leído tal como está escrito.


sábado, 26 de marzo de 2011

Boca a Boca

Purim y Pesaj conmemoran la redención del Pueblo Judío.
Ambos comienzan con la letra pei (פ), que significa “boca”.

Al informarle a Miriam y Aarón acerca del nivel especial de la profecía su hermano Moshé, Dios dice: “Le hablé boca a boca”. La frase “boca a boca” alude a las dos redenciones de Purim y Pesaj.
La primera redención, cronológicamente, la redención de Egipto (conmemorada por la festividad de Pesaj) fue a través de Moshé mismo. La segunda redención, la redención de Purim del decreto de Hamán de aniquilar al Pueblo Judío, Dios lo prohíba, fue a través de Mordejai, la reencarnación primaria de Moshé en la Biblia. 
Hay varias interpretaciones del significado literal de “boca a boca” en referencia a la profecía de Moshé:
1.      “Boca a boca” significa que Dios se comunicaba directamente con Moshé, no a través de un intermediario (ángel). Esta interpretación corresponde a la sefirá de sabiduría.
2.      “Boca a boca” significa que la palabra/instrucción de Dios a Moshé fue explícita, no implícita o alegórica. Esta interpretación corresponde a la sefirá de entendimiento.
3.      “Boca a boca” significa que Moshé recibió su profecía totalmente despierto, con el control total de todos sus sentidos naturales. Esta interpretación corresponde a la sefirá de conocimiento.
4.      “Boca a boca” significa que a Moshé le fue permitido examinar los contenidos de la casa de Dios “desde el final hasta el final” (el verso anterior concluye “en toda Mi casa él es fidedigno”). La expresión “boca a boca” aparece varias veces en la Biblia en el sentido de “desde el final hasta el final”. Esta interpretación corresponde a la sefirá de belleza.
5.      “Boca a boca” significa que Dios curó la boca d Moshé (antes de la Entrega de la Torá su habla era “pesada”) por el poder de Su propia boca, como si fuera. Esta interpretación corresponde a la sefirá de reinado.
Todas estas lecturas se relacionan a las redenciones de Purim y Pesaj. La redención es una revelación directa/explícita/despierta (correspondientes a las tres facultades intelectuales de sabiduría, entendimiento y conocimiento) de Dios a Israel. Los años judíos comienzan con Nisan, el mes de Pesaj, y culminan con Adar, el mes de Purim –“desde al final hasta el final” (y el final está inserto en el principio”, Adar en Nisán). La redención cura a los mudos, dándonos la libertad de expresar completa y claramente los sentimientos más profundos de nuestros corazones.
 

Los Ojos de la Congregación

Los sabios son llamados “los ojos de la congregación”.
Ellos son visionarios, son guías y abren nuestros ojos para ver la verdad.

En el Mundo de Creación, el reino del intelecto puro, los sabios son visionarios. Ellos miran en el futuro y nos comunican, casi como profetas, lo que nos espera –para el pueblo como un todo y para cada uno de nosotros- dependiendo de si mejoramos nuestros caminos o no.
En el mundo de Creación, nosotros, en relación a los sabios, estamos en la oscuridad. Debemos confiar en su juicio y seguir sus instrucciones, utilizando nuestra libre elección para creer o no en el poder de su visión y prestar atención a sus palabras al máximo. El libre albedrío absoluto funciona óptimamente en la oscuridad.
En el Mundo de formación, el reino de la emoción, los sabios son nuestros guías. Aquí no guían al ciego sino más bien sirven, por así decirlo, como guías turísticos, paseándonos por el Pardés, el huerto del paraíso, revelando a nuestros ojos las miríadas de sus delicias, cada una de ellas es una “forma Divina”.
Cada una de nuestras emociones rectificadas es un reflejo de una “forma” Divina, que comienza con un sentido de asombro al experimentar las “formas” Divinas del paraíso.
En el Mundo de la Acción, este mundo el más bajo de todos, los sabios abren nuestros ojos para mirar hacia adelante por nosotros mismos y planear las estrategias necesarias para alcanzar nuestras metas en la vida. Ellos nos enseñan a ver la verdad acerca de nosotros mismos, quiénes somos realmente, y a ver la verdad acerca de lo que nos rodea, la gente que nos influencia y los eventos que nos acontecen.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Desde lo lejos Dios se Me Aparece

En un verso el rey David dice: “He puesto a Dios ante mí siempre” (“שויתי הוי’ לנגדי תמיד”, shiviti hashem lenegdí tamid”). Pero hay otro que dice: “Mi pecado está ante mí siempre”
 (“וחטאתי נגדי תמיד”, vejatatí negdí tamid). ¿Cómo pueden ir juntos? 


Primero, notemos que la guematria combinada de “Dios” (הוי’, 26, Havaiá), y “mi pecado” (חטאתי, 428, jatatí) = “siempre” (תמיד, 454), la palabra con la cual culminan ambas frases, los dos estados de conciencia. La palabra “siempre” es la que crea la aparente exclusión mutua de las dos frases. ¿Cómo uno puede “siempre” poner al frente de su conciencia la Presencia de Dios y simultáneamente ver su pecado mirándolo siempre a la cara?

La respuesta yace justamente en la forma en que redactamos la pregunta.
Yo miro a Dios, Lo busco en cada cosa que veo. Pero al mismo tiempo mi pecado también está allí en el trasfondo, clavando su mirada en mí y recordándome mi bajeza existencial, mi distancia de Dios.
¿Qué significa ver a Dios teniendo como telón de fondo a mi pecado, que nunca está dispuesto a sacar sus ojos de mí?
Si no fuera porque estoy consciente de mi pecado observándome a la cara, no sentiría, no experimentaría la infinita compasión que Dios tiene por mí. A pesar de que estoy lejos de Él, está muy cercano a mí, amándome y siendo compasivo sin importar qué.
En Cabalá, esta experiencia dual y paradójica de cercanía a Dios en virtud de Su infinita compasión, junto con un sentimiento de insignificancia existencial y distancia de Él, es llamado “unificación”, la unificación de la misericordia y la humildad, la unificación del Sagrado bendito sea y el alma colectiva de Israel (la Congregación de Israel).
Dios creó el mundo de la manera en que lo hizo para que alcancemos esta unificación de nuestra conciencia.
Irmiahu expresó esta unificación de cuatro palabras: “Desde lo lejos Dios se me aparece” (“מרחוק הוי’ נראה לי”). “Desde lo lejos” corresponde a “Mi pecado está ante a mí siempre”, “Dios se me aparece” corresponde a “Pongo a Dios ante mí siempre”.
La guematria de las cuatro palabras “desde la Distancia Dios se me aparece”, 676 = 26 al cuadrado (el promedio del valor de las cuatro palabras = 13 al cuadrado), es decir “Dios”, Havaiá, al cuadrado, una manifestación perfecta de Dios en la realidad. 

martes, 22 de marzo de 2011

El Tzadik Infeliz

Quiero ser un verdadero tzadik (un justo consumado), pero no lo soy.
¿Es porque no lo deseo suficiente, o hay alguna otra razón?
No todos fuimos creados con el potencial de llegar a ser un tzadik consumado, sólo unos pocos elegidos. Cuanto más quiero y más trato, me acerco más (o así parece), pero lo más probable es que nunca llegue a mi meta. Todos mis pasos finitos nunca me llevarán al infinito.
Debo aprender a comprender que mi Creador desea y obtiene infinito placer, como si fuera, de mis intentos sinceros y honestos de ser completamente bueno, aunque al final del día mis intentos puedan parecer que fueron fútiles.
Algunas almas logran llegar a su finalidad en este mundo, pero la mayoría no, no importa cuán arduamente tratan. Cada tipo de alma le brinda a Dios el placer de haber creado el mundo exactamente como es (es decir, no haber creado un mundo perfecto). Dios ha plantado la mala inclinación en nuestros corazones, por una razón sólo conocida por Él, y es virtualmente imposible desarraigarla de nuestro subconsciente. Los pocos que de hecho sí tienen éxito son los que fueron dotados de nacimiento.
Los sabios enseñan que hay dos niveles de tzadik,  los completos (consumados) y los incompletos, aquellos que no desarraigaron completamente el mal de su subconsciente. Un tzadik completo es llamado “tzadik que es bueno para él”, mientras que un tzadik incompleto es llamado “un tzadik que es malo para él”.
La frase “bien o mal para él” tiene varias interpretaciones. Una es que experimenta el bien/mal en su vida, en lo que le ocurre. Una segunda interpretación es que tiene sólo bien o tiene aun algo de mal en su subconsciente, que es la interpretación descripta antes.
Pero hay una tercera interpretación: Quien es tzadik siente lo bueno que es ser tzadik. Es feliz y agradecido a Dios por ser un tzadik.
¡Pero hay otro tzadik que se siente mal por ser tzadik! No se lamenta del hecho de que es un tzadik, pero se siente mal por eso. ¿Por qué? Porque todos sus hermanos y amigos, todos nosotros, estamos tan lejos de su nivel. Sufre desde su soledad existencial, y nunca deja de rezar a Dios que todos alcancen su nivel, y más.

domingo, 20 de marzo de 2011

LAS COSAS OCULTAS

David implora a Dios: “Quién puede entender los errores; límpiame de las cosas ocultas”.
שגיאות מי יבין מנסתרות נקני”.
Los errores son pecados involuntarios. ¿Pero qué son las “cosas ocultas?
Un error es una equivocación, una falla de cálculo de la mente (un error relativamente “subjetivo”) o un mal cálculo de una situación (un error relativamente “objetivo”, algunos comentaristas llaman a este segundo tipo de error una “cosa oculta”). Hay tres interpretaciones básicas para las “cosas ocultas”:

1.      Una expresión negativa (tanto en pensamiento, palabra o acción), desapercibida incluso para uno mismo, motivada por un deseo o miedo inconciente.
2.      Un pensamiento negativo completamente conciente, conocido para uno mismo pero oculto para los demás.
3.      Un pecado intencional realizado en privado (oculto a los ojos de los demás)

El paradigma de tres etapas del servicio Divino y la rectificación espiritual del Baal Shem Tov, sumisión-separación-dulcificación, se aplica perfectamente a los tres tipos de “cosas ocultas”.
El único camino hacia nuestro subconciente es por medio de la sumisión. El ego es quien bloquea el acceso al subconciente. Cuando nuestro ego inicialmente exagerado es sometido, nos volvemos sensitivos y perceptivos de nuestras motivaciones subconcientes y podemos ocuparnos de ellas.
Separación es el poder innato de nuestra alma de cortar toda “sobre piel” negativa, circuncidar nuestro corazón. Nos volvemos capaces de controlar nuestros pensamientos y asegurarnos de “pensar bien” siempre (nunca dejar nuestra mente vacía, la vacuidad invita a la negatividad).
Finalmente, dulcificación es una acción (que también incluye al habla), un incremento continuo en el fluir de nuestros actos de bien hacia todos (hacia Dios cumpliendo aquellos mandamientos que son entre el hombre y Dios, y hacia el hombre con abundante benevolencia hacia nuestro prójimo).  

La Rectificación de Edom e Ishmael

Los dos más grandes exilios del Pueblo Judío en nuestros días:
Edom (אדום, 51) e Ishmael (ישמעאל, 451) suman 502 = “Maldito Haman” (ארור המן, arur Amán) = “Bendito Mordejai” (ברוך מרדכי, baruj Mordejai).
El alegre vino de Purim nos transporta al lugar donde no somos capaces de distinguir entre “Maldito Hamán” y “Bendito Mordejai”. Vemos sólo números, y si dos expresiones tienen la misma guematria son indiferenciables.
Ishmael (el hijo de Abraham) es considerado el “producto residual” de Abraham, y Edom (Esav, el hijo de Itzjak) es considerado el “producto residual” de Itzjak. En Cabalá, Abraham es la “derecha” rectificada e Itzjak  es la “izquierda” rectificada. Ishmael, entonces, representa la extrema derecha profana y Edom representa la extrema izquierda profana.
Bendecir el bien fortalece las chispas de bien para que se manifiesten desde el interior del contexto del mal. Maldecir el mal rompe las “cáscaras” que impiden que se revele el bien atrapado en las cascaras.
Bendecir el bien caracteriza la derecha, mientras que maldecir el mal caracteriza la izquierda. Y así uno podría pensar que “bendito Mordejai” se refiere a la rectificación del exilio ishmaelita, mientras que “maldito Hamán” se refiere a la rectificación del exilio edomita.
Pero en este contexto la Cabalá enseña que las dos manos, derecha e izquierda, deben cruzarse. El poder de lo sagrado de maldecir el mal debe ser aplicado ante todo a la extrema derecha, el exilio ishmaelita, mientras que el poder de lo sagrado de bendecir el bien debe ser aplicado principalmente a la extrema izquierda, el exilio edomita.
Hay que notar, sin embargo, que los dos juntos, Ishmael y Edom, suman 502, el valor de las dos frases “maldito Hamán” y “bendito Mordejai”. Cada exilio tiene una chispa de bien que puede ser redimida sólo a través de bendecir (Mordejai), y cada uno tiene cáscaras que deben ser quebradas para revelar el bien maldiciendo el mal (Hamán).
Nuestro éxito en maldecir el mal y bendecir el bien depende de la ecuanimidad de nuestro espíritu, reconocer que ambos extremos y aparentemente dos “energías” opuestas (maldecir y bendecir) son esencialmente iguales.
La ecuanimidad proviene del reconocimiento de que lo que verdaderamente importa es el resultado, la revelación, redención y elevación (a su origen Divino) del bien. Por eso “resultado” en hebreo (תוצאה, totzaá) es igual a 502. 

jueves, 17 de marzo de 2011

LIBRO DE ALUSIONES

Dicen los sabios: El hombre sabio aprende con una alusión.
El tonto aprende con un puñón. (es decir, un puñetazo en la cara).
Por cierto, hay algunos imbéciles “consumados” que no aprenden incluso con repetidos “puños”. Muchos de ellos son políticos.
En arameo (la lengua hermana del hebreo y el lenguaje en el cual se expresaban los sabios), “alusión” (רמיזא, remiza) y “puño” (כורמיזא, curmiza) riman, son retruécano o juego de palabras. En castellano, uno puede decir: si no te alcanza una alusión necesitas un coscorrón.
Dios siempre nos está insinuando si embarcarnos o no en determinado sendero que deseamos. Un hombre sabio es sensible a las alusiones de Dios.
Pero hay diferentes tipos de hombres sabios, diferentes tipos de alusiones, y diferentes maneras de cómo interpretar las alusiones.
A veces la alusión tiene un interrogante acerca de lo aconsejable de realizar cierta decisión, o seguir cierta vereda. A veces la alusión dice sigue adelante, pero cuidadosamente. A veces la alusión dice primero comprende las sutilezas de la alusión misma y luego sabrás qué hacer.
Hay cuatro niveles para el estudio de la Torá. Uno de ellos es “alusión”, רמז, remez.
Lee y medita las eternas verdades de la Torá. Estate atento a sus alusiones intrínsecas. Se están dirigiendo a ti aquí y ahora.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El Espinazo de la Serpiente

En la Torá hay muchas aplicaciones de la “ley de los similares”.
Una de ellas es que para matar a una serpiente debes ser como una serpiente.
En guematria Mashíaj (358, משיח) es igual que serpiente (נחש, najash). Como son extremadamente opuestos de hecho son similares, numéricamente idénticos. En Cabalá, un número es definido como el conjunto de palabras o expresiones cuyas guematrias equivalen a ese número. Uno de los fenómenos más sorprendentes del lenguaje hebreo es que en cada uno de esos conjuntos hay un concepto y su opuesto.

Mashíaj es la única alma capaz de matar a la serpiente malvada, la mala inclinación en el corazón del hombre. El Zohar dice que el rey promete a su hija con aquel que mate a la serpiente malvada. El rey es el Rey de reyes, el Santo Bendito Sea. Su hija, la princesa, es el poder de la plegaria.
El servicio de la plegaria es en sí mismo una batalla espiritual con la serpiente malvada. Por eso al rezar debemos asumir una postura espiritual tipo serpiente.
Dicen los sabios que la columna vertebral de quien no se encorva al rezar (en los lugares determinados) se volverá como una serpiente en su fosa.
Nuestra “serpiente” es nuestra columna. Sostiene a nuestro cuerpo (y al alma) y está siempre disparando señales eléctricas a nuestros órganos.
Un pueblo debe poseer una espina saludable para luchar y vencer a sus enemigos.
Quiera Dios conceder al Pueblo Judío una espina saludable, una conciencia mesiánica. 

martes, 15 de marzo de 2011

EL LENGUAJE DE LA CREACIÓN

La Torá tiene un cuerpo y un alma, ley y misterio.
Ambos derivan de una misma fuente común: el lenguaje Hebreo.
El primer texto de Cabalá es el primer texto de gramática hebrea, el Libro de la Formación. Las miríadas de leyes de la Torá Oral son el producto del intenso y detallado análisis de la sintaxis del texto hebreo de la Biblia.
El primer paso hacia el conocimiento de la Torá es dominar el hebreo. El hebreo es la Lengua Sagrada, el lenguaje de la Creación. El nombre hebreo de una entidad es su fuerza de vida, su ser siendo continuamente recreado por el poder de su nombre. Así como la Torá comienza con el relato de la creación, el estudio de la Torá debe comenzar con el dominio del lenguaje de la creación.
La Torá comienza “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”. La primera cosa que Dios creó fueron los cielos. La palabra “cielos” (שמים, shamaim) comienza con la letra shin (ש) seguida por la palabra “agua” (מים, maim). Has tres formas de leer la shin (las letras individuales representan a una palabra simple cuya primera consonante es esa letra) seguida por agua: “allí hay agua” (שם מים, sham maim, los cielos están llenos de agua), “eleva agua” (שא מים, sa maim, los cielos contienen agua [elevada]), “fuego [y] agua” (אש מים, esh maim, los cielos unen los dos opuestos fuego y agua). Todas estas lecturas (dichas por los sabios) son verdad y existen simultáneamente.
De acuerdo a estas tres lecturas, “agua” precede a “cielos”, porque cielos está definido como algo relacionado con el agua. Pero en hebreo, el agua misma no es más que la letra mem (מ, la 13ra letra del alfabeto hebreo) escrita en forma completa (מים, maim, dos mem con una iud en el medio, una hermosa alusión a la fórmula del agua, HOH, H2O). Entonces observamos un proceso creativo de tres etapas, desde la mem de agua a los cielos: מ-מים-שמים.
En numeración reducida, la mem = 4, agua = 9, cielos = 12. Juntas, las tres etapas suman 25 = 52.
4, 9, 12 comienza una serie cuadrática simétrica (calculada tomando las diferencias finitas), cuyos valores positivos son: 4, 9, 12, 13, 12, 9, 4, que en total suman 63 = 7 veces 9, “agua” (en numeración reducida), el valor promedio de los 7 números. El vértice de la serie, 13, es el valor ordinal de la letra mem. El promedio de los valores inspiracionales (מספרי השראה, misparei hashraá) de los 7 números es 169 = 132.
Esto es un ejemplo de un análisis/meditación elemental de una palabra en la Torá.

lunes, 14 de marzo de 2011

Amor Preventivo

Amar a un rashá no significa tolerar sus actos malvados. Si amas su alma harás todo lo que sea posible por prevenirlo de que haga algo malo.

Hay dos tipos de pecado, el pecado entre el hombre y Dios y el pecado entre los hombres. El pecado entre el hombre y Dios es perjudicial –para nuestra alma individual, para el alma colectiva de nuestro pueblo y para el alma cósmicaen el plano espiritual. El pecado entre los hombres es perjudicial no sólo espiritual sino también físicamente.
Los sabios enseñan que lo que es peligroso es más severo que lo que está prohibido.
Nuestra primera preocupación, como personas amorosas y compasivas y como una sociedad justa, es tomar toda medida para prevenir que el rashá cometa acciones malvadas a su prójimo.
Hay dos formas de amor, el que oculta la iniquidad de nuestro amado y el que la revela. Hacia el rashá debemos adoptar la segunda forma de amor. Ese amor es tan sensitivo para el alma del rashá que le hace conocer sus intenciones y toma medidas para evitar sus malas acciones antes de que las ejecute.

Amar a Tu Opuesto

Rabí Pinjas de Koretz (uno de los grandes discípulos del Baal Shem Tov) dijo que un tzadik (persona justa) consumado es quien ama a un rashá (persona malvada) consumado y que un tzadik aún no consumado es quien ama a un rashá aún no consumado.

El tzadik se ve a sí mismo reflejado en el otro lado. Se identifica con él y ama a ese reflejo se sí mismo.

En física, cada partícula tiene su antipartícula –las partículas existen de a pares (es decir, un electrón y un positrón). Cuando se encuentran se anulan entre sí, su unión los lleva a su origen común, la nada.

¿Cuál es la diferencia entre un tzadik y un rashá? El tzadik reconoce al rashá como su contrapartida espiritual (en el otro lado) y desea unirse a él por amor, regresar con él a la nada Divina de donde emanaron sus almas. Pero no es así con el rashá, por lo menos en su estado inicial de conciencia. Él se siente enemistado e infinitamente alejado del tzadik.

Al manifestar más y más su amor por el rashá, el tzadik alimenta la semilla/potencial sepultada profundo en el alma del rashá para reconocer su contrapartida sagrada y anhela unirse a él. Por eso algunos de los más grandes tzadikim y los más grandes reshaim fueron grandes amigos.

Al tomar contacto uno con el otro en amistad, sus realidades independientes cesan de ser ya un frío y distante tzadik ni un rashá alejado y enemistado. Simplemente dos hermanos, nacidos de un vientre común.

 

 

domingo, 13 de marzo de 2011

EL SUEÑO CAÓTICO DE ELISHA

Elishá Ben Avuiá fue apodado Ajer, “otro”, porque abandonó el lado de la Torá (el lado de la fe) y se fue al “otro lado” (el lado de la herejía).
Al dormir giramos de un lado al otro. Quien está más incómodo es el que más gira de lado, buscando descansar en el otro lado. Cuando las cosas se ponen más y más intolerables, la persona enferma, medio despierta y medio dormida, comienza a ver las cosas dadas vuelta, dando vuelta la realidad.
Isaías describe este triste estado en las siguientes palabras: “Pobre de aquellos que llaman mal al bien y bien al mal; que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad; que ponen amargo por dulce y dulce por amargo”.
No tienes que saber que estás enfermo para estar enfermo (en verdad, el conocimiento de nuestra enfermedad es la mitad de la cura). Ese fue el caso de Elisha Ajer.
Hagamos algo de cirugía numérica en Elisha (primero poniéndolo a dormir en la mesa de operaciones). Su nombre, Elisha (que literalmente se lee אלי שע, “Mi Dios se volvió [hacia mí]”!) equivale a 411, el valor de la 10ma palabra de la Torá, תהו, tohu, “caos” (“Y la tierra era caos…”). En Cabalá, el Mundo primordial del Caos es un estado espiritual inestable, un mundo de grandes luces y pequeños recipientes inmaduros, incapaces de contener las luces. La intensidad de las luces quiebra los recipientes. En este mundo, un alma del Mundo del Caos nunca encuentra reposo, siempre está dando vueltas de lado a (otro) lado.
En términos de las diez sefirot, las emanaciones Divinas que sirven de canales de la creación, el caos se identifica con la sefirot superior, la corona [keter] supra racional. El valor numérico de Elisha Ajer, 620, es igual a “כתר”, keter, “corona”.
De esto podemos inferir que para rectificar el alma de Elisha, las luces de la corona suprema, la mente inconciente, debe ser llevada a la realidad de la conciencia, volverse racional y capaz de distinguir entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, lo dulce y lo amargo.