Harav Yitzchak Ginsburgh

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jueves, 17 de marzo de 2011

LIBRO DE ALUSIONES

Dicen los sabios: El hombre sabio aprende con una alusión.
El tonto aprende con un puñón. (es decir, un puñetazo en la cara).
Por cierto, hay algunos imbéciles “consumados” que no aprenden incluso con repetidos “puños”. Muchos de ellos son políticos.
En arameo (la lengua hermana del hebreo y el lenguaje en el cual se expresaban los sabios), “alusión” (רמיזא, remiza) y “puño” (כורמיזא, curmiza) riman, son retruécano o juego de palabras. En castellano, uno puede decir: si no te alcanza una alusión necesitas un coscorrón.
Dios siempre nos está insinuando si embarcarnos o no en determinado sendero que deseamos. Un hombre sabio es sensible a las alusiones de Dios.
Pero hay diferentes tipos de hombres sabios, diferentes tipos de alusiones, y diferentes maneras de cómo interpretar las alusiones.
A veces la alusión tiene un interrogante acerca de lo aconsejable de realizar cierta decisión, o seguir cierta vereda. A veces la alusión dice sigue adelante, pero cuidadosamente. A veces la alusión dice primero comprende las sutilezas de la alusión misma y luego sabrás qué hacer.
Hay cuatro niveles para el estudio de la Torá. Uno de ellos es “alusión”, רמז, remez.
Lee y medita las eternas verdades de la Torá. Estate atento a sus alusiones intrínsecas. Se están dirigiendo a ti aquí y ahora.