Harav Yitzchak Ginsburgh

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lunes, 28 de marzo de 2011

Luces Del Caos en Recipientes de Orden

La fórmula mesiánica: Luces del Caos en Recipientes del Orden.

Las luces del caos son inmensas luces ilimitadas. Dan completa y extrovertida expresión a lo que uno cree que debe ser la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Para muchos son terriblemente intimidantes. A menudo el resultado final es “la ruptura de los recipientes”, una total crisis comunicacional.
Los recipientes del Orden son sensitivos a la mentalidad y sentimientos de los demás. Son herramientas necesarias para comunicar nuestras ideas y creencias de una manera que no sólo no sea intimidatoria sino que llame invite a la atención y a considerar seriamente lo que uno tiene que decir.
El Mundo del Caos es un mundo de una muy intensa proyección del ser en nuestro entorno, pero incapaz de interrelacionarse productivamente e interactuar con los demás. El Mundo del Orden, en y por sí mismo, es un mundo de productivas interrelaciones pero relativamente de radiación de baja energía.
Cuando las enormes y altamente energéticas luces del Caos (auto expresión) ingresan y se combinan con los amables y sensitivos recipientes del Orden (interrelación), la unión da origen a la conciencia mesiánica.
La guematria de la fórmula mesiánica es: “Luces del Caos en recipientes del Orden” (אורות דתהו בכלים דתקון, orot de Tohu bekeilim deTikun) equals 1690 = 26 veces 65. Donde 26 (2 veces 13, la guematria de “uno”, אחד, ejad, y “amor”, אהבה, ahavá) es el valor del Tetragramaton, el Nombre esencial de Dios, Havaiá. Y 65 (5 veces 13) es el valor del Nombre Adni, אדני, la forma en que se pronuncia el Nombre Havaiá. Sólo en el futuro el nombre se pronunciará como está escrito, Havaiá. Havaiá tal como está escrito corresponde a las grandes luces del Caos, mientras que Adni, corresponde a los recipientes desarrollados con madurez del Orden. En el futuro aparecerá la intensidad plena de Havaiá a través de la transparente presencia de Adni –el Ser absoluto interactuará productivamente con los todos los demás (todo en un estado unificado de conciencia), como está simbolizado por el producto de los dos Nombres– y el Nombre será leído tal como está escrito.