Harav Yitzchak Ginsburgh

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lunes, 14 de marzo de 2011

Amor Preventivo

Amar a un rashá no significa tolerar sus actos malvados. Si amas su alma harás todo lo que sea posible por prevenirlo de que haga algo malo.

Hay dos tipos de pecado, el pecado entre el hombre y Dios y el pecado entre los hombres. El pecado entre el hombre y Dios es perjudicial –para nuestra alma individual, para el alma colectiva de nuestro pueblo y para el alma cósmicaen el plano espiritual. El pecado entre los hombres es perjudicial no sólo espiritual sino también físicamente.
Los sabios enseñan que lo que es peligroso es más severo que lo que está prohibido.
Nuestra primera preocupación, como personas amorosas y compasivas y como una sociedad justa, es tomar toda medida para prevenir que el rashá cometa acciones malvadas a su prójimo.
Hay dos formas de amor, el que oculta la iniquidad de nuestro amado y el que la revela. Hacia el rashá debemos adoptar la segunda forma de amor. Ese amor es tan sensitivo para el alma del rashá que le hace conocer sus intenciones y toma medidas para evitar sus malas acciones antes de que las ejecute.

Amar a Tu Opuesto

Rabí Pinjas de Koretz (uno de los grandes discípulos del Baal Shem Tov) dijo que un tzadik (persona justa) consumado es quien ama a un rashá (persona malvada) consumado y que un tzadik aún no consumado es quien ama a un rashá aún no consumado.

El tzadik se ve a sí mismo reflejado en el otro lado. Se identifica con él y ama a ese reflejo se sí mismo.

En física, cada partícula tiene su antipartícula –las partículas existen de a pares (es decir, un electrón y un positrón). Cuando se encuentran se anulan entre sí, su unión los lleva a su origen común, la nada.

¿Cuál es la diferencia entre un tzadik y un rashá? El tzadik reconoce al rashá como su contrapartida espiritual (en el otro lado) y desea unirse a él por amor, regresar con él a la nada Divina de donde emanaron sus almas. Pero no es así con el rashá, por lo menos en su estado inicial de conciencia. Él se siente enemistado e infinitamente alejado del tzadik.

Al manifestar más y más su amor por el rashá, el tzadik alimenta la semilla/potencial sepultada profundo en el alma del rashá para reconocer su contrapartida sagrada y anhela unirse a él. Por eso algunos de los más grandes tzadikim y los más grandes reshaim fueron grandes amigos.

Al tomar contacto uno con el otro en amistad, sus realidades independientes cesan de ser ya un frío y distante tzadik ni un rashá alejado y enemistado. Simplemente dos hermanos, nacidos de un vientre común.